Empleados Públicos Cerebrales

Empleados públicos disfrazados de neuronas en el cerebro deben resolver diversos problemas sin pensar demasiado.
El Alzheimer avanza. Las pequeñeces son más tema que los problemas serios. Todo se deriva.

Las neuronas están tr at ando de decidir que van a pedir para almuerzo. De pronto, en una pequeña oficina la cámara se mueve girando a izq y derecha para representar mareo, y las neuronas del equilibrio llaman a la Corteza Cerebral.
– El Dueño está mareado. Habla Rosita de Oido Interno. Con quien hablo?
– Yo soy Laura, de Lóbulo Temporal. Mucho gusto.
– Hola Laura. Vos sos la hija de Lucrecia, la de Hipocampo?
– Esa misma. Y vos sos Rosita la novia de Martín el de Lóbulo Parietal?
– Por ahora sí… después te cuento. Tenés idea de porqué este mareo?
– Parece que el Dueño está a dieta y no come bien, además está tomando pastillas para dormir y analgésicos.
– Caramba. No es para menos. Y Uds. no pueden hacer algo al respecto? Nosotras no podemos seguir manteniendo el equilibrio mucho más tiempo.
– Voy a llamar a mi supervisor para ver si presentamos una queja.
– Te agradezco, Laura. Saludos a tu mami.
– Gracias Rosita. Besos a todos por allí.

(En lugar de llamar al supervisor, comenta el llamado con la compañera de trabajo y se ponen a discutir si es más grave el mareo que la gordura…
– Esta disyuntiva me hace acordar a otra: Es peor el hambre o las ganas de comer?

Movimiento tipo terremoto. Alguien avisa que el Dueño se tambalea en el andén del tren. Una neurona se queja porque acababa de ordenar el escritorio. Otra avisa que está inundado con sangre el subsuelo y que tengan cuidado de no resbalarse. Otra se queja porque acababa de limpiar el piso. Una neurona Coordinadora avisa que Dueño está por caerse, preferentemente para atrás en el andén, eventualmente para adelante hacia las vías, y dice que hay que hacer algo pero no se

acuerda qué.

Las neuronas cuchichean criticando a la Coordinadora, en vez de reaccionar y hacer algo. Las neuronas Visuales reportan que los pasajeros que están al lado de Dueño lo miran con reproche en vez de ayudarlo. Otro sacudón.

Una neurona charla por teléfono con otra.

– Y como te decía, las últimas novedades acá en la oficina nos las cuentan los de mantenimiento. Parece que están instalando un tumor en la tienda del cerebelo. Pero dicen que es benigno. Lo que no es tan benigno es el grano que le salió a Martín el del epéndimo. Resulta que me contó la madre que…

– Sra., perdone, con el golpe se interrumpieron todas las comunicaciones.

Está viniendo el tren y las neuronas debaten sobre qué departamento debe atenderlo: Reflejos, Emergencias, Piernas, Brazos, Pánico…

-Hay un Órgano de Trenes en el cuerpo?
– No
-No se puede llamar a un helicóptero?
– No hay tiempo.

(entra una neurona tonta… La neurona 1 que la atiende le pregunta quien es, se ponen a charlar. La 1 se entera del parentesco y anota en un papel. Pero la tonta, que había anunciado que tenía Alzheimer, se muere de golpe. La neurona 1 arruga el papel y lo tira al cesto, ofuscada. La neurona 2 llama a los Macrófagos para que se ocupen del cuerpo. Los Macrófagos llegan y se la empiezan a comer.

Llaman por TE:

La neurona que estaba ocupándose del problema se entera de que también falleció María, la de Memoria, y que está grave su compañero Luciano. Aparentemente consecuencia de la última borrachera del Sr. Dueño. La neurona se pone a charlar con la que llamó, decidiendo qué se van a poner para el velorio. Queda a cargo del tema otra neurona más tonta aún y medio aletargada.

Viene un Jefe. El jefe pide a todas que trabajen más y mejor, que charlen menos, que informen los eventos relevantes, que hagan sugerencias inteligentes, que no gasten energía innecesariamente. Luego se pone a hablar por TE y pide más recursos a un superior.

– Necesito más personal. Más teléfonos. Mejor comunicación. Y no me mande más de esas neuronas con Alzheimer, tontas e inútiles, me estorban en lugar de ayudar. A ver, espere un segundo por favor.
– (una de esas neuronas tontas lo encara) Hola Jefe. Queremos ver si va a venir a la cena de despedida de Juanita la del Tálamo ó ptico, que se jubila.
– Ahora no, estoy ocupado. (vuelve a dirigirse al interlocutor telefónico) Y necesitamos más sangre. No puede ser que el Dueño se rasque el trasero y Uds. manden toda la sangre al antebrazo y nosotros tengamos que interrumpir todo lo que estamos haciendo y dejar de respirar, hasta que el Sr. Trasero se digne dejar de picarle.

(otra neurona tonta lo encara) Hola Jefe. Estamos haciendo una encuesta sobre el sabor del té. Usted prefiere de manzanilla o de boldo? (le grita y la echa)
– (vuelve a dirigirse al interlocutor telefónico) Y quiero una secretaria. Yo no puedo estar la mitad de mi día atendiendo neuronas que vienen a hacer preguntas tontas.(otra neurona lo encara). Sr. Jefe, necesitamos que firme otro papel…(vuelve a dirigirse al interlocutor telefónico) Y hay que terminarla con la burocracia. No puede ser que para cualquier cosa haya una docena de trámites inútiles… espere…
– Qué tengo que firmar?
– Una Orden Urgente para Contracción de Músculos Gemelos.
– Para qué?
– Para que el Dueño se caiga para atrás en lugar de para adelante, porque viene el tren.
– (firma) Llevalo a mi oficina y decile a Jovita que te lo selle.
– Bueno
– Y después a Supervisión para que certifiquen mi firma.
– En seguida.
– Y después…
– Si ya sé. Después a Legislación para que certifiquen el procedimiento. Y digo yo, no convendría agilizar un poco la orden?
– No! Ya sabe como es acá, hay que seguir los procedimientos, no quiero darles lugar a que me sancionen y me quiten las vacacio…
– (ruido de tren – todos caen al piso – entra humo)

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