LA TELEFONISTA

Este guion no es tanto de humor como romántico, pero busca causar una sonrisa a través del absurdo. En la guerra y en el amor, todo vale, es la consigna, y en esta historia de amor, lo imposible se perdona porque está en función del amor.

Un pasajero de lentes y ortodoncia hablando por TE público en un aeropuerto.
– querida, que hacés todavía en cas a? Te estoy esperando en el aeropuerto. En 5 minutos sale nuestro vuelo.
– Decidí que lo nuestro no va más, y no viajo con vos ni a la esquina.
– pero mi amor, el viaje a Europa que tanto soñamos.
– andá solo. (corta; la cámara la muestra con otro tipo).

El pasajero llama varias veces; luego a la operadora.
– Operadora, quiero hablar con el 99-9999.
– Está ocupado, señor.
– ¿no puede interrumpir la conversación para avisarle que quiero hablar con ella?
– va contra las reglas.
– Por favor, mi avión a París sale en 4 minutos y no tengo ni siquiera los pasajes.
– Voy a hacer una excepción. Deposite 5$ mientras tanto (el pasajero deposita un montón de monedas, que caen con ruido a lata; la operadora interrumpe la conversación de la mujer).

– Srta., disculpe, pero tiene un llamado urgente.
– ¿de quien?
– Soy yo querida, tu novio en el aeropuerto.
– No me molesten, quieren. (corta y deja descolgado)

– Srta, por favor, haga algo. Ella tiene hasta mi tarjeta de crédito en su cartera.
– Ella descolgó el tubo.
– ¿no puede hablarle igual?
– No me va a escuchar.
– ¿no puede levantar el volumen del teléfono?.
– Está prohibido, pero por esta vez lo haré. Deposite 5 $.
– No tengo monedas.
– Un billete, entonces. (él deposita un billete; algo dá un tirón desde dentro y lo termina de introducir)

– Srta., su novio insiste en hablar con Ud. (grita a través del TE descolgado, sobresaltando a la pareja que está ya en la cama).

– ¿Qué pasa?
– Por favor, mi vida, vení conmigo. Te necesito.
– Lo siento, no puedo. Ya me comprometí con otra persona.
– Tenés los pasajes, el itinerario, los cheques de viajero, voy a perder todo lo que gasté preparando este viaje. Me estás matando con esta actitud.
– Otro día seguimos hablando. Ahora estoy ocupada. Adiós. (desconecta el teléfono).

– ¡Operadora! Se cortó mi comunicación.
– Lo siento señor. Desconectaron el teléfono.
– Haga algo por favor!
– No puedo comunicarlo hasta que conecten el aparato de nuevo. ¿me permite una sugerencia?
– ¿sí?
– No pude evitar oir su conversación. Ud. puede ir a la compañía de aviación, denunciar que perdió los pasajes, y le darán otros nuevos. También podría denunciar la pérdida de sus cheques de viajero, si están a su nombre y tiene los números.
– Si, los tengo. ¿y la tarjeta de crédito?
– Yo puedo llamar por Ud. a la compañía y ordenar un duplicado. Lo estará esperando en Paris, junto con los cheques.
– Pero yo no quiero viajar sin ella…
– Después de todo lo que le hizo, debería olvidarla lo más pronto posible. Un viaje le vendrá bien.
– Pero no hablo francés.
– Yo le puedo servir de intérprete, siempre que haya un teléfono cerca.
– Dígame, no quiere venir a París conmigo?
– Ud. no me gusta.
– ¿y ahora? (el hombre se sacó los lentes y la ortodoncia)
– Ahora está un poco mejor.
– Entonces venga conmigo.
– Pero ni siquiera tendré tiempo de ir a la peluquería.
– Irá cuando lleguemos.
– Está bien. Tire un poco del TE.
– ¿cómo?
– Del lado derecho, hombre. Y apúrese que falta poco.
(forcejea con el aparato, hasta que éste se abre sobre unas bisagras del lado izquierdo. Del agujero en la pared sale una operadora feísima… Pero no es la verdadera, es la compañera que le pide que espere un minuto porque la otra no puede salir…
– Pero el avión ya sale!!!
– Hemos pedido que demore la salida un minuto…
Entonces sale la verdadera operadora, bonita, terminándose de maquillar y arreglándose el uniforme. Se besan brevemente y se van del brazo, apurados. Se oye el llamado: «Pasajeros del vuelo 434 a París, embarcar por puerta 2.
 Salen de escena. En seguida ella vuelve apurada, toma la alcancía interna del TE, pone el aparato en su sitio y vuelve a salir.

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